Hace
poco me propuse ver toda la filmografía de Jason Reitman y, a través de él,
descubrí a la guionista detrás de sus mejores películas. Esas que no son
adaptaciones literarias o Men Women & Children.
Quizás
algunos de vosotros ya la conocéis pero, teniendo en cuenta que, salvo
excepciones como Charlie Kaufman, nadie conoce a los guionistas (yo incluido,
no os estoy echando la bronca), he decidido presentárosla.
Diablo
Cody, gente. Gente, Diablo Cody.
Su
nombre real es Brook. Diablo era el seudónimo que usaba cuando trabajaba como stripper,
pero decidió firmar sus guiones con el mismo nombre.
Hay
tres temas que destacan en sus películas: todas tienen tintes autobiográficos,
en todas ellas la música juega un papel importante y suele “arrepentirse” de
sus personajes pasados unos años. Según va avanzando su filmografía, los
retratos de sus personajes se vuelven cada vez más complejos e inmaduros, de lo
que deduzco que madurar es darte cuenta de que nunca maduramos.
Para
hacer esto más manejable me centraré en las tres películas que ha escrito para
Reitman, en las que se ven claramente los puntos que he mencionado.
JUNO
Diablo
Cody escribía sus vivencias como stripper en Minnesota en un blog titulado
Pussy Ranch. De ahí nació su libro autobiográfico Candy Girl. Un productor
quiso que lo adaptara a la gran pantalla, pero antes le propuso que escribiera
un guión de ejemplo para enseñárselo a las productoras. En poco más de un mes,
Diablo había escrito en un Starbucks de su ciudad aquel guión de prueba: Juno.
(Joder, qué envidia).
Ésta es
sin duda, la película más optimista de Cody. El personaje homónimo aprende una
lección al final (como nos tienen acostumbrados en el cine) y se adentra en la
nueva etapa de su vida con renovadas esperanzas. Un coming of age al uso,
cojonudo, pero al uso. Aun así, nos regala una perla de lo que está por venir
en su filmografía con el personaje de Mark (interpretado por Jason Bateman), un
adolescente de cuarenta años que se niega a renunciar a sus esperanzas de
convertirse en una estrella de rock algún día. Esto es más parecido a lo que
veremos en sus futuros protagonistas.
No es
de extrañar que, por tratar el tema que trata, la película fuera mal
interpretada. Diablo llegó a recibir una carta de su antiguo colegio católico
en la que le daban las gracias por haber escrito una película “pro-vida”. Esta
es una polémica que ha perseguido a la guionista desde entonces. Recientemente
declaró que, de haber sabido la realidad alternativa infernal en la que se
convertiría nuestra sociedad, posiblemente no volvería a escribir una película
así.
Siempre
creyó que quedaba claro en la historia que su postura era “pro-elección”.
Cody
habla de Juno como una parte de sí misma, ya que, aunque el embarazo
adolescente lo sacó de la vivencia de una antigua compañera de instituto, hay
muchos detalles en la cinta sacados directamente de su vida.
Ella
también tuvo un novio en el instituto adicto a los caramelos Tic Tac.
La
importancia de la música es evidente. Es la conexión entre Juno y Mark, y las
esperanzas de futuro del segundo. Por no hablar de esa escena final en la que,
a través de una canción a dúo, podemos apreciar mejor la química entre Juno y
su novio que a través de mil líneas de diálogo.
YOUNG
ADULT
Cuatro
años después del estreno de Juno, Cody repitió con Reitman. Esta vez narrando
la historia de Mavis, una treintañera
que escribe libros juveniles y quiere recuperar a su antiguo novio del
instituto. No es casualidad que la misma Cody haya trabajado en las adaptaciones
literarias de Sweet Valley High y comparta lugar de procedencia con Mavis.
Esta
vez, el personaje es menos amable que el de Juno, por decirlo suavemente. El
sentimiento más benévolo que tenemos hacia ella a lo largo de la historia es
pena. Pero no es de extrañar que Mavis no caiga bien, ya que era la intención
de Cody. Años más tarde reconocería que veía necesario en el momento escribir
un personaje femenino desagradable, ya que no encontraba muchos ejemplos de
estos en el cine, pero que ahora no
sentía la necesidad de hacerlo tan exagerado.
En esta
ocasión, la música juega un papel narrativo. No os desvelo mucho, pero
acabaréis odiando The Concept de Teenage Fanclub. Si ya la habéis visto sabéis
a lo que me refiero. Lo más destacable de esta película es su final atípico.
Cuando parece que Mavis está en su momentito anagnórisis, una ligera brisa se
levanta y la vuelve a llevar a la casilla de salida. Y así acaba, sin lección,
sin arco de transformación. Tal como empezó.
Es en Young
Adult cuando Reitman y Cody se juntan por primera vez con Charlize Theron. De
este trío vendrá la que, para mi gusto, es la mejor de las tres películas
TULLY
Tully
nos cuenta la historia de una mujer que tras el nacimiento de su tercer hijo
colapsa. Marlo es un personaje mucho más empático que Mavis, o al menos con más
matices. Como era de suponer, Cody se encontraba en la misma situación. Tercer
hijo incluido. A propósito de la película, la guionista de dedos tatuados
declaró:
“No
siento que yo haya cambiado, mi situación ha cambiado. Me siento como un
mapache que han adoptado como mascota. He aprendido a comportarme en un ámbito
doméstico pero en realidad solo quiero comer basura y cagarme en el suelo”
De
nuevo la música es símbolo de la esperanza, en esa escena crucial en la que
Marlo se escapa de noche para ir a un concierto y emborracharse como una cría.
Sin pasar por alto el tierno momento en que canta junto a una de sus hijas una
canción de Katy Perry en un cumpleaños infantil. Alguien dijo de Tully que era
“El club de la lucha de la feminidad”. Creo que es una buena comparación.
Me dejo
muchos trabajos de Diablo sin comentar, como la maravillosa Jennifer's Body.
Pero os animo a que, si no lo habéis hecho ya, os adentréis en este viaje hacia
la inmadurez de la mano de Diablo.
Jose Alcalá

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